La mezcla perfecta

Los platillos muy elaborados y con muchos ingredientes, casi a todo el mundo, nos hacen salivar y caer rendidos ante ellos, la consecuencia: una mala digestión.

Hablar de mala digestión es hablar de una digestión fermentada, es decir, una digestión con síntomas muy claros: inflamación abdominal con dolor y gases. Si este tipo de digestión la mantenemos varios días o meses, nuestra sangre estará contaminada y nuestra mente confusa, ésto a causa de la mala asimilación de nutrimentos que se deriva de estos problemas digestivos.

La combinación de alimentos debe seguir un principio fisiológico, donde la asimilación correcta y completa de los alimentos sea gracias a la acción de las enzimas digestivas. Cuando comemos muchos ingredientes diferentes al mismo tiempo, el cuerpo se confunde y deja de producir las enzimas necesarias para que se lleve a cabo la correcta digestión, la cual continúa parcialmente a través de acción bacterial que produce la fermentación y los problemas mencionados anteriormente.

Cuando las proteínas de un alimento se digieren enzimáticamente, el resultado es que los aminoácidos de dichas proteínas se hacen disponibles para ser utilizados en la reparación y formación de masa muscular. Sin embargo, cuando la digestión de las proteínas se lleva a cabo por bacterias, los aminoácidos liberados forman unas sustancias llamadas ptomaínas y leucomaínas, que son, literalmente, toxinas bacterianas. Similarmente, a partir de la fermentación bacterial de los cereales, se producen sustancias tóxicas como alcoholes, dióxido de carbono y ácido acético. La digestión enzimática saludable de los cereales produce sólo azúcares simples, que es energía pura para nuestro cuerpo.

A continuación les comparto las 5 reglas para combinar los alimentos y mejorar nuestra digestión.

 

Regla 1. Comer primero los alimentos que tengan más proteínas.

Los alimentos ricos en proteínas tienen prioridad porque necesitan muchos ácidos gástricos para empezar a ser digeridos, cosa que los cereales no. Los alimentos con más proteínas son las carnes (pollo, res, pescado, pavo, huevo, quesos, etc.), las leguminosas (frijoles, lentejas, garbanzos, etc.) y todas las oleaginosas (nueces, almendras, cacahuates, pistaches, semillas de girasol, etc.).

Cuando los alimentos ricos en proteínas se comen después de los cereales, los ácidos gástricos no serán suficientes para su digestión.

 

Regla 2. Los alimentos salados deben comerse antes que los alimentos que tengan otros sabores.

Puedes empezar tus comidas con una sopa que tenga muchas proteínas saladas y productos enzimáticos, un ejemplo es la famosa sopa miso del sushi o la salsa de soya, las cuales activan y promueven la digestión. Los alimentos salados se digieren mejor antes que otros sabores porque la sal estimula los jugos gástricos, promoviendo una mejor digestión de proteínas. Esta regla no aplica para aquellas personas con hipertensión o que su doctor les haya restringido el consumo de sal.

 

Regla 3. Proteínas, grasas y cereales se combinan mejor con verduras verdes.

Todas las hojas verdes (espinacas, lechugas verdes, berros, acelgas, verdolagas, etc.) ayudan a digerir muy bien las proteínas y los cereales, pero la regla es mezclar solamente hojas verdes con proteínas o solamente hojas verdes con cereales, nunca las 3 juntas. La separación de proteínas y cereales es la más benéfica para nuestra digestión. Sin embargo, una de las características de una dieta saludable es que sea completa, es decir, que en cada comida incluyamos los 3 grupos de alimentos, así que para respetar esta característica, cuando se combinen en la misma comida, proteínas, cereales y verduras, debemos enfatizar primero el consumo de proteínas con una gran cantidad de verduras que sean en su mayoría verdes y dejar para el final el consumo de los cereales.

En cualquier comida, las proteínas animales son más difíciles de digerir, y en exceso producen indigestión y enfermedades como cardiopatías, hipertensión, sobrepeso, obesidad o las relacionadas con la elevación del colesterol y triglicéridos, ésto por su alto contenido de grasas saturadas. Estas grasas hacen muy lenta la digestión y empeora cuando los freímos en aceite. La clave es minimizar su consumo y prepararlas sin grasa, por ejemplo: hornearlas, empapelarlas, cocinarlas al vapor o con salsas de verduras que no llevan aceites.

 

Regla 4. Un tipo de cereal por cada tiempo de comida.

Los cereales se combinan bien con verduras de hoja verde o con aquellas que no tengan almidones, las verduras con almidones son las zanahorias, betabel, chícharos, ejotes, papa, camote, yuca, etc. Puesto que cada cereal requiere de un tipo de enzima y ambiente digestivo específico, lo ideal es no combinar diferentes cereales. Lo que tienes que hacer es elegir, si hay arroz entonces ya no comas bolillo, ni pasta, ni pan de mesa, sólo un tipo de cereal por tiempo de comida.

 

Regla 5. Las frutas y los alimentos dulces se comen solos o en muy pequeñas cantidades al final de la comida.

Por su estructura relativamente simple, las frutas y los azúcares simples si se comen primero monopolizan todas las funciones digestivas, mientras que los otros alimentos tienen que esperar y se fermentan.

Las frutas y azúcares no se mezclan bien con cereales ni con proteínas, sí se pueden mezclar con verduras como el apio o la lechuga así que si quieres incluir fruta como postre debes de comerla después de una ensalada verde o esperar un tiempo y comerla sola después de terminar tu comida.

 

Algunas personas toleran ciertas combinaciones de alimentos que otras no toleran, por eso es importante aprender a escuchar a nuestro cuerpo y seguir la regla de oro: “Las comida sencillas se digieren mejor”. Comer con sencillez cuando contamos con buena salud es una de las mejores maneras de mantener la vitalidad. Las personas más saludables comen con sencillez, como lo hacen los niños, quienes están más en contacto con sus instintos.

 

Soy Mariana Camarena

Nutrióloga

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