5 elementos de un desayuno perfecto

“Desayuna como un reina”,  es una frase popular para definir la importancia que tiene el desayuno en la alimentación diaria y más si eres corredora, ya que debe aportar una cuarta parte del total de energía necesaria para afrontar la jornada del día.

Por las mañanas, nuestro organismo lleva más de ocho horas sin haber ingerido alimentos, por esto, es fundamental tener un desayuno variado y generoso que nos active. De hecho, el no consumir nda a esa hora puede provocar nerviosismo, cansancio, dificultades en la memoria, desatención, disminución del rendimiento y estrés y si corres, puede disminuir tu rendimiento.

Cuando se realiza ejercicio por la mañana, es recomendable tener un desayuno compensado de una a dos horas antes. Este debe contener cereales de granos enteros así como pan, frutas y leche, sumado a la hidratación adecuada, es la forma más inteligente de arrancar el día. Ya lo sabes, si entrenas por la mañana debes consumir algo ligero, de 250 calorías, como un pan con mermelada o crema de cacahuate, un plátano o hasta un vaso de bebida isotónica o leche. Pero después de correr, sí debes hacer un desayuno completo que te aporte la energía necesaria, recuerda que debe ser equilibrado para mejorar el estado nutricional y el rendimiento físico e intelectual. Por esto, compartimos los cinco elementos que debería incluir:

–      Cereales: aportan carbohidratos complejos, lo que le permite a tu organismo mantener un nivel de energía estable durante más tiempo. Son alimentos clave, como los cereales y el pan (ideal con aceite de oliva).

–      Lácteos: son ricos en calcio, vitaminas A y D y riboflavina. La leche, los quesos, los yogures y la nata son algunos de los productos ideales para el desayuno. Será suficiente con tomar uno sólo de estos cada mañana.

–      Proteínas bajas en grasa: aportan proteínas con múltiples funciones entre las que destaca la formación de tejidos. El jamón cocido, el pavo, el jamón serrano, el huevo o el pollo son algunos de los productos que tiene que incluir todo buen desayuno.

–      Frutas: enriquecen el organismo con vitaminas, minerales y azúcares. Una pieza de fruta fresca o su jugo natural son alimentos estupendos para dotar al cuerpo de energía inmediata con la que afrontar el resto del día. Si las consumes antes de entrenar, te serán de mucha ayuda.

–      Grasa de complemento: el aceite de oliva es uno de los productos clave sobre los que se sustenta la dieta mediterránea. Es preferible su consumo al de la mantequilla durante el desayuno. También cambiarlo los días que entrenas larga distancia por crema de cacahuate.

Ha llegado la hora de invertir el orden alimenticio para lograr la armonía con nuestro propio reloj interior, lo que significa apostar por desayunos más generosos y cenas más ligeras. ¿Ya lo haces?